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En El Junquito, un huerto familiar fortalece la cultura del autoabastecimiento de alimentos

Desde hace 15 años el señor Alejandro Briceño cultiva frutas, vegetales y hortalizas en un terreno de dos hectáreas ubicado en el sector Monte Sinaí de la parroquia El Junquito. Su amor por la tierra, como él mismo lo describió, nació cuando era niño y jugaba junto a sus amigos a ser agricultor sembrando en las frondosas montañas donde hoy se vislumbra su sueño socioproductivo.

Para Briceño la agricultura urbana es una maravillosa actividad milenaria que permite conectar al hombre con la naturaleza, desde el mismo momento en que sus manos desnudas entran en contacto con la tierra para sembrar y cosechar Patria.

La masificación agrícola en cada rincón de Venezuela, manifestó Briceño, es esencial en estos momentos coyunturales para consolidar un nuevo modelo económico productivo que apunte hacia la superación del rentismo petrolero.

“Si todos ponemos un granito de arena acatando la política de poner manos a la siembra, estoy seguro de que podremos levantar a nuestro país. Poco a poco dejaríamos de depender del monopolio alimenticio que hoy, con fines políticos, tiene al pueblo contra la pared y lograríamos finalmente obtener la soberanía alimentaria”, reflexionó.

Aseguró que el líder supremo de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, era un hombre visionario, quien no se equivocó hace diez años cuando habló por primera vez sobre el fortalecimiento de la agricultura urbana, contemplada en el Plan de la Patria.

“Lamentablemente muchos se burlaron del Comandante, sobre todo los sectores de la oposición que generaron una matriz de opinión negativa, el vivir con gallinas en el techo pasó a formar parte de los tantos chistes para minimizar y subestimar su llamado. Me pregunto, ¿qué sería hoy de Venezuela si las personas hubiesen acatado su llamado? ¿Estaríamos en estas condiciones? Creo que no”, refirió Briceño.

ECONOMÍA AUTOSUSTENTABLE

Este huerto familiar, según Briceño, produce anualmente tres ciclos de cosecha que son distribuidas a precio justo dentro de la comunidad con el fin de combatir la guerra económica a través del fortalecimiento de la cultura del autoabastecimiento.

Cebollín, cilantro, onoto, aguacate, plátano, chayota, maíz, manzana, lechuga, entre otros rubros del campo, son los que se cultivan en este espacio socioproductivo sin la utilización de productos transgénicos.

“La idea es abaratar los costos de los productos de la cesta básica para hacer que las personas ahorren un poco de dinero, pues me molesta ver cómo los empresarios están aprovechando la crisis para robar al pueblo. Por ello siento que con esta acción además de adquirir recursos económicos para mi sustento, también estoy ayudando a mi país”, expresó.

El productor agrícola hizo un llamado a la población para que en cualquier espacio de los hogares se comience a cultivar por la seguridad alimentaria del grupo familiar.
“Imagínense que no tengan que pagar ni un bolívar por un kilo de pimentón porque lo tienen en su casa, al igual que la cebolla, el ají, el ajo y demás rubros necesarios para la dieta diaria”.

SIEMBRA

LLAMADO PARA LA EXPANSIÓN

Desde hace dos años el huerto de este agricultor abandonó la cría de gallinas ponedoras y de cerdo debido a la falta de recursos económicos para su cuido y mantenimiento. En ese sentido solicitó al Fondo para el Desarrollo Agrario Socialista (Fondas), el apoyo para retomar esta actividad agrícola que permitirá fortalecer aún más el autoabastecimiento dentro de la comunidad.

“Estoy al pie del cañón para ayudar a mi presidente obrero Nicolás Maduro con el desarrollo económico de la Patria. Solo necesito que me ayuden con recursos para la expansión y el fortalecimiento de mi proyecto socioproductivo para seguir dando la batalla con más fuerza. No se imaginan todo lo que podríamos lograr aquí”, expresó.

Informó que entre el kilómetro 10 y 11 de la parroquia El Junquito existen dos mil hectáreas de terreno ociosas, las cuales pueden ser utilizadas para la creación de casas de cultivo y criaderos de animales.

“Desde hace más de 30 años, ese espacio está siendo utilizado como vertedero de desechos sólidos, situación que es una lástima, ya que es un terreno fértil y útil para la producción.

Sería excelente que el Ministerio para la Agricultura Urbana nos visitara y corroborara sus potencialidades”, puntualizó Briceño.

Acotó que en el 2002, el Poder Popular organizado presentó a la Fundación de Capacitación e Innovación para Apoyar la Revolución Agraria (Ciara), un proyecto socioproductivo para el aprovechamiento de las tierras ociosas pero la idea nunca se concretó a causa de diferentes razones.

“Veo propicio que hoy el Estado revolucionario retome esta idea, la cual se traduce en la concreción de un megaproyecto agrícola que serviría para abastecer a la ciudad capital de todos esos productos que la derecha está escondiendo para manipular al pueblo”, aseveró Briceño.

SEMBRAR-AJÍ

Ciudad CCS