Atilio BorónLa comunicación política ha sido uno de los déficits más grandes de los procesos progresistas en Latinoamérica, reconoció el politólogo y sociólogo argentino, Atlio Borón en entrevista con ANDES.

Borón, quien acredita un doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad de Harvard, admitió la dificultad que han tenido los gobiernos de izquierda para manejar la comunicación política, “un acto complicado y que tiene una influencia decisiva”.

Ese fue uno de los temas que se abordó durante el III Encuentro Progresista desarrollado entre el 28 y el 30 de septiembre en Quito, donde se trataron otros temas como la propuesta de Ecuador para erradicar los paraísos fiscales y la amenaza de la derecha, en lo que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha denominado “un nuevo Plan Cóndor”.

Dijo que los temas de atención preferencial fueron la destitución de la presidenta brasileña brasileña Dilma Rousseff y la irrupción de la derecha en Argentina con el triunfo electoral de Mauricio Macri.

Ambos casos han sido tomados como ejemplo por ciertos analistas y medios de comunicación como el fin del ciclo de gobiernos progresistas, que se consolidaron en la región y en los últimos años han ido perdiendo hegemonía.

Borón dijo que discrepaba “radicalmente” con esa interpretación, en términos morales y políticos, porque no hay evidencia empírica que permita decir que un viejo ciclo ha concluido y ha empezado uno nuevo.

“Esta historia de los fines de ciclo o de ciertos periodos históricos la he experimentado hace muchos años. Cuando era estudiante de Sociología en la década de los Sesenta, se hablaba del fin de las ideologías. Las ideologías siguieron hasta ahora con muy buena salud. Y después, en los Ochenta se habló del fin de la lucha de clases porque ya estábamos en democracia y la lucha de clases era un anacronismo. En los Noventa, se habló del fin de la historia. Ahora del fin del ciclo progresista”, expuso.

Casos paradigmáticos

Sobre el caso de Brasil, dijo que un informe de un banco de inversión internacional demostraría que el gobierno de Michel Temer es muy inestable por lo que, a criterio del analista, no se sabe si va a poder terminar el periodo para el que fue designado (hasta 2018).

“Temer puede ir preso antes de fin de año, y si él va preso antes de fin de año, cosa que la justicia brasileña no va a hacer –porque tendrían que llamar a elecciones antes de 60 días y si es así, gana Lula-. La justicia está cajoneando (archivando) y probablemente a comienzos del año que viene pueden destituirlo porque el hombre está probadamente incurso en delitos de corrupción”, reseñó.

En una línea similar, al hacer un análisis sobre la situación en Argentina, un informe de un banco de inversión con sede en Wall Street, Estados Unidos, advierte que el gobierno de Macri tiene el enorme desafío de resolver los problemas económicos que ha generado la acción de la terapia de shock (y que ha producido la caída de más de un millón de personas por debajo de la línea de la pobreza) porque, caso contrario, es probable que sufra una aplastante derrota en las elecciones de medio término, en octubre de 2017.

“Entonces estamos hablando de que los dos casos que sirven como puntales para toda la argumentación de fin de ciclo, en realidad están inmersos en una situación de enorme volatilidad”, subrayó.

Ecuador

Ve buenas perspectivas de que continúe el gobierno de Alianza PAIS (la organización política que llevó al poder al presidente Rafael Correa) luego de los “necesarios reajustes y reacomodos que requiere todo proceso de gobierno que lleva diez años y que para su renovación hay que capitalizar sobre lo mucho que se ha hecho, pero al mismo tiempo emprender con mucha resolución algunos temas que no han podido ser tratados”. Dijo que por su conocimiento de Ecuador (desde el año 71 que empezó a visitarlo) puede dar fe de que ha existido una refundación, en consecuencia, temas que se han concluido y asignaturas pendientes.

Venezuela

“Es más complicado porque está en proceso un referéndum revocatorio y el país ha padecido una agresión económica brutal”. A su criterio, la guerra económica contra Venezuela supera en virulencia y contundencia a la que sufrió el gobierno de Salvador Allende en la década del 70, en Chile.

Pese a eso, destacó, la inversión social no se ha parado. “Los presupuestos sociales no han sufrido ninguna merma, lo cual yo diría es casi milagroso. Por supuesto, es un país que está sufriendo mucho, pero han mantenido lo esencial, pese a que el petróleo se les cayó de 110 dólares a 26”.

Dijo que duda, y le preocupa, que la oposición quiera esperar hasta el 2018, cuando se convocaría a nuevas elecciones, aún en el caso de que Nicolás Maduro perdiese el referéndum.

Sostuvo que se está presionando por una crisis humanitaria que podría derivar en fuerzas militares de Estados Unidos.

Colombia

Sobre el proceso de paz en Colombia, dijo que será un camino muy lento, pero no estaba muy seguro si será irreversible. En este punto, recordó que en el año 1985 hubo un acuerdo con las guerrillas para que se integren a la vida política, pero sufrieron la baja de miles de militantes e incluso de los dos candidatos a la presidencia.

“La negociación tiene ahora un marco internacional que no tuvo en el pasado porque los documentos de los acuerdos han sido depositados en la ONU y en la Confederación Helvetica”, dijo.

Cuba-EEUU

En este tema, comentó que el gran desafío que tiene Cuba es que Estados Unidos termine con el bloqueo. “La gran critica que uno le puede hacer a (Barack) Obama es que habla muy bonito, pero aquello que está en su campo de atribuciones, como las relacionadas al bloqueo, no las ha ejercido”.