Comunicación popular: Cuando la idea se vuelve fuerza popular

La comunicación popular ocupa un lugar importante en la Revolución Bolivariana
La comunicación popular ocupa un lugar importante en la Revolución Bolivariana

El 6 de diciembre de 1998 comenzó a escribirse la historia que protagoniza el pueblo venezolano, que ha tenido, a lo largo de tres lustros, acérrimos enemigos, donde destaca una clase dominante que utiliza los medios de comunicación como un arma estratégica, con sus municiones de mentira, siempre con el objetivo de minar la conciencia popular.

La batalla cultural es la mayor de todas, en tanto se propone derrumbar los paradigmas del pasado y desenmascarar la intención imperial, disfrazada de elementos publicitarios, que desmoviliza a los pueblos mediante la manipulación o el terror. Derrotar la organización popular fue y es la premisa de la derecha nacional e internacional, su estrategia comunicacional evoluciona y sufre mutaciones a diario, e intenta mimetizarse e influenciar a la población.

Con la llegada a Miraflores del comandante Hugo Chávez, comienza una notoria “alienación” de los canales de televisión, periódicos y emisoras radiales privadas para atacar cada avance y victoria del poder popular. La primera acción para enfrentar a esos gigantes de los medios fue realizada directamente por el propio Chávez con la creación del programa “Aló Presidente”, primer espacio en la historia del país en que el pueblo tuvo una interacción directa y en tiempo real con su líder. Allí podríamos encontrar la génesis de la comunicación popular; una población que construía, junto a su presidente, un canal de información y un espacio para el debate que pronto se convirtió en la referencia comunicativa del proceso bolivariano. De forma paralela se daba nacimiento al “proyecto infocentro”, para la alfabetización tecnológica masiva.

La ofensiva contrarrevolucionaria arreció entre el 2001 y 2002, desembocando en el golpe de Estado de abril. Allí, los adherentes al chavismo, hicieron ejercicio de las formas empíricas de la comunicación, asumieron la defensa de su Revolución, mientras los medios privados intentaron adormilar a la población durante horas. Este ensayo fue chispa que encendió la acción comunicacional permanente.

¡Ofensiva comunicacional en todo el frente y en todos los niveles!

Después de los sucesos de abril, a lo largo del territorio nacional comenzaron a surgir Comités de Usuarios y Usuarias, quienes se encargarían de ejercer la contraloría social en radio, televisión e impresos; desde este proceso orgánico y de movilización popular nacería la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión, que pone freno a la desfachatez informativa de la burguesía criolla, dando paso, además, al rescate del espectro radioeléctrico nacional al tiempo de sentar las bases para la expansión de la comunicación popular.

La promulgación de la Ley Resorte facilitó la creación de un movimiento de emisoras comunitarias sin parangón en la historia de la región: cada comunidad, barrio y pueblo, comenzaron a construir sus espacios de comunicación local, hasta acabar, en la práctica, con el monopolio comunicacional de las empresas privadas.

Esta actividad explosiva alentó movimientos organizativos de base como la Asociación Nacional de Medios Comunitarios Libres y Alternativos (ANMCLA), llamada a la apropiación del conocimiento en el área periodística, proveyendo el perfeccionamiento de herramientas populares.

La expresión muralista también se haría presente en las paredes de Venezuela. Bajo la consigna: “Los capitalistas dominan los medios pero las calles son nuestras”, se multiplicaron los movimientos de arte; colectivos como Tiuna El Fuerte, Comando Creativo y La Mancha han sido la referencia para la transformación artístico-político en todas las ciudades.

En el ámbito televisivo surgieron fenómenos audiovisuales como Avila TV y la Escuela de Medios de Producción Audiovisual (EMPA), encargada de formar nuevos comunicadores para la revolución bolivariana, caracterizados por una rebeldía, acuciosidad y honestidad a la hora de informar, jóvenes que salen del anonimato para transmitir en vivo y en directo lo que el pueblo desea ver. Ejemplos de esta experiencia vemos en los conductores del programa televisivo Zurda Konducta o en Jorge Amorim, quienes desde la mentada escuela comienzan a transformar la escena televisiva y derrotan con creatividad y valentía la manipulación mediática internacional. Otros casos de organización popular y empoderamiento del discurso los hallamos en Catia TV, Petare TV o Montaña TV.

En la prensa escrita nacieron otros espacios de difusión, cada comunidad comenzó a realizar ensayos de periodismo local, y no sólo en el formato clásico del periódico, igualmente las clásicas carteleras se convirtieron en periódicos murales que transmiten a los habitantes el avance y las acciones de la Revolución en lo tangible, en la vivencia, en la cotidianidad.

Asimismo, se desarrolló, a comienzos de este siglo, un incipiente movimiento de posicionamiento web y de apropiación de las tecnologías de información y comunicación; Venezuela fue reconocida por la alfabetización tecnológica de las comunidades de la mano del “Proyecto Infocentro”.

Una nueva comunicación que se adecúe a los desafíos a enfrentar

La irrupción de las redes sociales transformaría todo el panorama mediático ya que nuevas formas de comunicarnos, con características de inmediatez y cercanía, hacen de la comunicación digital un campo de batalla. Hugo Chávez, con su don de comunicador popular, vio en ellas la oportunidad de utilizarlas en favor del proceso e hizo un llamado a la participación masiva en estas. Así, el 27 de abril de 2010 a las 21:43 emitió su primer mensaje en la red social Twitter: “Epa qué tal? Aparecí como lo dije: a la medianoche. Pa Brasil me voy. Y muy contento a trabajar por Venezuela. Venceremos!!”

Millones de personas se volcaron a las redes sociales para interactuar diariamente con él; fue tal la participación que se hizo necesario crear una sala de monitoreo. El poder popular también se organizaría como antes y conformaron colectivos de comunicación digital, entre ellos, Tuiteros de la Faja, Tropa Chavista y Foro Candanga –el colectivo con mayor cantidad de participantes en esas redes–.

El traslado de estrategias comunicativas a plataformas digitales conllevó a una lucha más ardua pues la manipulación de la información se ha vuelto más descarada e irresponsable, y, precisamente, desde estos espacios, sectores derechistas han llamado a nuevos golpes de Estado.

Es la misma batalla sólo que en otra escala y otro nivel

La visión estratégica del comandante Chávez hizo que el proceso de entrar a la batalla comunicacional en redes sociales fuera sencillo al lograr la alfabetización tecnológica del pueblo y dotarlo de equipos a través de la venta a crédito de ordenadores personales, entrega gratuita de netbooks a estudiantes de educación básica y media, independencia tecnológica en la construcción de equipos móviles y dos satélites, así como el ensanchamiento de la cobertura de acceso a Internet, todo lo cual permite hasta hoy que los venezolanos puedan resistir y enfrentar la agresión cada vez más virulenta y fascista de la derecha internacional y criolla.

El presidente Nicolás Maduro ha iniciado el movimiento Robinson Digital, dedicado a la alfabetización en herramientas de comunicación digital; es una lucha tan gigantesca como aquella iniciada en 1999, pero, como antes, la organización de un pueblo dispuesto a ser libre volverá a vencer en este terreno.

Me disculpo con los colectivos que no mencioné, aunque no cabrían en un libro las hazañas comunicacionales que se han alcanzado en el campo popular en esta materia.

Cada paso que damos en la Revolución implica no sólo riesgos sino sobre todo nuevos retos: hemos demostrado nuestra disposición a enfrentarlos, con responsabilidad y compromiso, nos ha tocado a nosotros, a muchas mujeres y muchos hombres, asumir responsabilidades y papeles de vanguardia, de dirección y liderazgo.

Los resultados los venimos viendo y los vamos a seguir viendo en los próximos meses, con una mejor y permanente estrategia informativa y comunicacional, por distintos métodos y en todas partes. Estrategia que trasciende a lo político al comprender que el hecho comunicacional es en sí un hecho político.

Por: Randy Correa – Correo del Alba